Advertencia:
estoy fascinada por el personaje de Lisbeth Salander, la
protagonista de la trilogía Millenimun de Stieg Larsson. Durante su
lectura he experimentado un fenómeno nuevo para mí, comencé a soñar son los
personajes centrales, ese dúo conformado por Salander y Mikael Blomkvist.
Cuando
me enteré que la trilogía de Larsson había sido adaptada al cine en Suecia mi
reacción fue negarme a verla hasta que terminara de leer por completo la
historia. Cuando me enteré que se estrenaría una versión norteamericana me
negué a verla hasta acabar los tres libros y hasta después de ver la adaptación
sueca. Ayer vi la versión norteamericana, dirigida por Alan Fincher, sólo he
visto la primera de las tres películas suecas, dirigida por Niels Arden, y me
falta leer el último volumen. Mi curiosidad ganó.
La
película de Fincher tiene a su favor, para empezar, una fotografía bellísima,
la banda sonora realizada por Trent Reznor y un flujo de la narración más
continuo. Mientras que en la película de Arden, se siente una premura por
contar la historia lo que se traduce, desde mi perspectiva, en un relato
espasmódico.
Por
otra parte, la versión de Fincher recupera más elementos del primer libro en
comparación con la versión de Arden. En la segunda, ignoro si para evitar la contratación
de más actores o por un alarde de creatividad (¿?), por ejemplo, se omite al
personaje de la hija de Blomkvist y su incidencia en el desarrollo de la trama;
de igual modo, en la película de Arden se obvia la incursión de Salander en las
oficinas de Wennestrom, lo que no sucede en la versión de Fincher. Me dirán que
estas diferencias que destaco son producto de dos ejercicios interpretativos
distintos y es cierto, justo por ello los señalo, porque me parece que ambas películas
nos permiten apreciar y experimentar dos ejercicios exegéticos de la misma
novela. Resultan muy interesantes las coincidencias y diferencias entre ambos
proyectos en la selección de episodios para contar la historia.
Otro
elemento que permite contrastar estas películas es la forma en que presentan el
pasado de Lisbeth Salander. En la película de Arden, por medio de la analepsis
se presenta el evento que definió el destino de la protagonista (su estancia en
el psiquiátrico y la declaración de su incompetencia), pero ella jamás lo
menciona. En la película de Fincher ese episodio no forma parte de la historia,
sino que la misma Salander escuetamente se lo cuenta a Blomkvist mientras yacen
frente a frente en una cama y éste es un gran error. Fincher se equivoca al
incluir esa confesión no sólo porque no forma parte del primer libro de la
trilogía, sino porque va en contra del personaje y porque sabotea, creo yo, la
posibilidad de la adaptación fílmica del segundo libro, si acaso tiene esa
intención.
La
confesión de la Salander de Fincher traiciona el hermetismo y la desconfianza
del personaje construido por Larsson. Ella es incapaz de hablar de su pasado, con
excepción del tutor Palgrem, obviar este aspecto merma la interpretación que de
la protagonista hace Fincher. Por otro
lado, esa confesión problematiza (creo) la realización de la segunda película,
porque Millemiun 2 en gran medida se trata de desentrañar ese evento y sus
consecuencias, quizá esa será la apuesta de Fincher.