Increíble. Sí, i-n-c-r-e-í-b-l-e.
Después de pasar la tarde y la noche viendo, por segunda ocasión, la única entrevista que Clarice Lispector concedió en su vida y leyendo algunos de sus textos (eso creo) menos conocidos y trabajados en México, sé que suena prentensioso pero es la verdad, me puse a ver el facebook (mi nuevo divertimento), a hablar por skype (me tienen esperando) y de vagar por los blogs de algunos de mis amigos, me dí cuenta de que debería escribir en mi-propio-y-descuidado-blog. Sí, es íncreíble (sí, con dos acentos), pero estoy escribiendo aquí.
A diferencia del D. F. y el Estado de México (donde vivo), llevo meses de reclusión y disciplina para terminar la redacción de mi tesis de maestría. El tema: Farabeuf, de Salvador Elizondo; y Água viva, de Clarice Lispector. El martes terminé la versión más cercana a lo que será la versión final de mis capítulos sobre la obra de Elizondo. Espero antes del domingo comenzar la versión más acabada de mis capítulos sobre la obra de Lispector.
Hay noches, mejor dicho, madrugadas, en las cuales todavía tengo energía para seguir trabajando. Otras noches, como ésta, en la que mi hámster ya se fue a dormir y mi cerebro funciona por arte de magia. En mis condiciones el cansancio no es una excepción: estoy reglando, mi recámara tiene 2 ó 3 grados más de temperatura que el resto de la casa, trabajo en mi tesis de maestría y sostengo una relación sentimental con alguien que vive en otro continente, otro espacio, otro huso horario.
Sí, increíble que me parezca increíble mi cansancio trasnochado.
1 comentarios:
Espero algun día pueda leer tu tesis. Hace unos días leí Farabeuf y algo extraño paso. Mi cabeza ya no ve la literatura de igual modo. Suerte con los proyectos.
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