domingo 19 de septiembre de 2010

19 de septiembre de 1985

Yo tenía 7 años, estaba desayunando un sandwich de plátano, entre cada mordiad me balanceaba p'adelante y p'atrás de la silla hacia la mesa y de vuelta; en una de esas casi me voy de boca contra la mesa. Estaba temblando. Mi amá entró y tenía una expresión en su cara que nunca le había visto antes, estaba asustada;  se paró en el marco de la recámara, donde mi hermano dormía en su cuna, y llorando rezaba. Por fortuna, vivimos del otro lado de la falla de san Andrés y para nosotros el terremoto de 1985 no pasó de ser un susto. Para mí fue el primer temblor de muchos más, el segundo sucedió la noche siguiente, el 20 de septiembre de 1985, entonces mi apá me colocó bajo el marco de la puerta de la entrada y estaba dispuesto a a aventarme al patio si la casa comenzaba a derrumbarse. La mañana anterior mi apá vio cómo se derrumbó el Hotel Regis, que se encontraba en la Avenida Juaréz, debido al temblor, él iba rumbo a su trabajo.

Días, semanas y meses después entreví la magnitud del fenómeno cuando amigos, vecinos  y compañeros del trabajos de mis padres se organizaron para ayudar. Nunca olvidaré que mis apás donaron a los damnificados una enorme cazuela de arroz y el hervidor de biberones completo de mi hermano y mío; tampoco olvido la alegría que provocaba cada rescate de un bebé vivo del áera de cuneros del Hospital Juárez, o la admiración ante el trabajo de los Topos.  Mi amá me ha contado que ella fue consciente de la dimensión de la tragedia cuando en días o semanas posteriores un día fue al Hospital de la Raza (ignoro el motivo) y vio varios muros tapizados con hojas y fotografías de personas extraviadas desde que tembló, ella se soltó a llorar.  


Yo, cada año, con cada aniversario me entristezco más.
 
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 es un acontecimiento que ha muchas personas nunca olvidaremos. Es uno de esos eventos en que miles de personas, los que sobrevivimos, al unísono experimentamos la muerte (la mayoría, quizá por pirmera vez conscientemente) y seguimos compartiendo el duelo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola profesora :). Me tomé la libertad de buscar su nombre en Google y hallé su blog, lo he leído poco, pero aprovecho para saludarla.

Gaby.

Martha Patricia Reveles dijo...

Gaby:

Gracias por la visita. Dime ¿a cuál de mis clases asistes?

Anónimo dijo...

La veo todos los miércoles y viernes en Semiótica en la FES :).